miércoles, junio 21, 2006

L'été est arrivé

Acabamos de entrar en el verano, igual aún nadie se ha dado cuenta, porque con el frío que hace en Madrid... Dior! Qué achicharre! Muero deshidratada!!!!!!!

Cuando ocurre esto, me empieza a entrar el tembleque, me pica tol cuerpo y quiero largarme pal norte, a ver si a medida que subimos en latitud disminuimos en achicharre. Estoy ya adecuando mi coche-furgoneta, el lunes hemos quedado mi compi de piso y yo para montar la cama, a imagen y semejanza de la cama de conglomerado que tenía antes (y murió mojada) con la que me he recorrido toda España y media Fracia. Ahora, como he progresado, la cama será de madera de pino, que espero que cruja y chirríe menos en las curvas. Además, voy por fin a poner cortinitas en las ventanas, que eso de que todo el que pase por la calle me vea sobando a pierna suelta está fatal. Ayer lo limpié, encontré dos libros que daba por perdidos y unos zapatos monísimos. Mi pobre furgo, sólo me acuerdo de ella en verano...

Mañana se inicia mi periplo veraniego. Me largo con mi compi de piso y unos amigos suyos a Rodellar, tierra de escaladores mazizos. Allí me dedicaré a patear por la mountain (me he comprado unas zapas nuevas, eso de caminar por las montañas en albarcas ha pasado a la historia), a bañarme en la poza hecha una reina de Saba, a leer,a trepar, a escribir, a mirar cómo se restriegan contra la pared hombres musculosos sudando a poro suelto, a beber tinto de verano, a pegar la hebra con la camarera del camping, que si es la de siempre, es la mar de maja. Espero también conocer a algún francés pa ir practicando, echarme unas siestas de infarto, dedicarme al sano deporte de rascarme la panza y dejar que se me salgan de los intersticios neuronales toda la mala leche, el agote, el queme que me ha producido este curso, y alguna clase en concreto. Espero en cuatro días olvidarme de los nombres y caras de mis alumnos, de los malos ratos que me han hecho pasado y de las veces que me he ido a casa llorando, o simplemente pensando que mi trabajo no sirve para ná. Ahora, por lo menos, pensaré que sirve para pagarme las vacaciones.

El domingo vuelvo a casa, pillando atasco como buena madrileña. El lunes mi compi tiene un jaleo del curro, y yo haré como que aún me preocupo por el insti, me acercaré a paliquear con mis compis, con los conserges y los de la cantina. El martes tengo examen de la uni, y ya acabo con ella. Y curro hasta el jueves, día en el que mando a freír monas a todos mis alumnos, al insti y a Madrid, y me largo a recorrer el mundo.

Primera etapa Reus, a festes majors de Riudoms, o a lo que me proponga mi Martita. En un par de días, cuando hayamos marujeado hasta quedarnos sin saliva, me largo pal norte, a les Gorges del Tarn (no se si con parada y fonda en Barcelona). En este sitio stupen of the death me reuniré con mi compi de piso y sus colegas los suecos, y estarémos por estas tierras hasta el día 10 más o menos. Ese día mi compi vuelve al curro, los suecos vuelan pa Suecia, y la menda emprende su viaje hacia tierras germanas.

Como no tengo ninguna prisa, mi Steriki no se me va a ir y tengo muchos sitios maravillosos que ver, creo que en primera instancia tiraré pa Italia. Me muero por conocer las Dolomitas desde la primera vez que me calcé unos gatos. Vamos, hace ya unos añitos.

De ahí, si tiro en línea recta pal norte, llego a Viena. Otro sitio que me apetece un montón, y que no hay manera. Dos veces se me ha frustrado vilmente la visita a esta ciudad que baila vals.
La primera vez estuve, realmente estuve en Viena, respiré su aire y pisé sus calles, en mi primer viaje europeo sin padres, con 13 añitos. Iba yo con un autobús de dos pisos de mujeres del Opus, inocente y desconocedora de todo mal, hacia Polonia. Allí habíamos quedado con el Papa (el de antes), para una reunión de esas de jóvenes de todo el mundo. Otra cosa no tendría el Wojtyla, pero parrandero era un rato. Y con él, había mogollón de excusas para viajar. Yo por aquellas épocas no le tenía mucho fervor al buen hombre, aunque la verdad es que siempre me ha parecido bastante majete, lo que es mucho teniendo en cuenta que, por mí, un bombazo en el Vaticano y a mamarla a Parla. O mejor, una extinción en masa de todo aquel que vista sotana o hábitos, no hay que arremeter contra inocentes, y la Capilla Sixtina no tiene ninguna culpa de mi anticlericalismo.
Pero volvamos al tema, que me voy por las ramas.
Iba yo a ver al Papa como hubiera ido a ver un concierto de Los Hijos del Metal o una exposición de Drosophilas colombianas, es decir, encantada de tener una excusa para viajar, con el beneplácito paterno y bien lejos. Fue providencial, pues volví de ese viaje en el estado que propició que hoy por hoy sea lo que soy: sinceramente atea. El caso es que en el planning del viaje ponía claramente que haríamos una parada cultural en Viena. Mi abuela, tan marchosa como siempre, ya me había trazado una ruta por la capital austríaca, con aquello de “no dejes de ver la catedral, nena, que te va a encantar”. Yo estaba babeando a chorro con la idea.
Al llegar allí, la menda lerenda y su bendita inocencia pronto se percataron de que algo no iba bien. Mucho estrés, mucho parar el autobús en un lugar intempestivo en pleno centro, se bajaba una a la carrera, volvía a los pocos minutos con cara de pena, a continuar la búsqueda. Pensaba yo que se trataba de dar con nuestro guía turístico, míralas qué majas ellas, están en todo.
Y una leche! Lo que buscaban con ese desenfreno era una iglesia en la que escuchar misa. Y lo consiguieron, las muy jodías. Me la tragué enterita, en alemán, con rezo de rosario y sermón a cargo de la jefa de nuestra expedición. Yo no daba crédito. “¿Y la catedral?”, me escuchaban preguntar como si preguntase por la solución al Teorema de Boltzano. Menudas petardas asquerosas. Repitieron hazaña en Praga, a la vuelta de Polonia. Digo yo que tras varios días viendo al Papa, bien se puede no ir a misa. Además, teniendo en cuenta que no era ni domingo ni fiesta de guardar... Pero yo ya había perdido la inocencia, la Fe y las ganas de malgastar el tiempo. Me hice la sueca (que se me da divinamente) y me perdí en menos que canta una calandria. Recorrí la ciudad sola, y a la hora convenida estaba en el autobús. Por cierto, fui la única puntual y nadie del viaje se había percatado de mi desaparición.
Repetí hazaña en Salzburgo, pero me tocó suequear dos veces, pues a la primera me pillaron. Panda de urracas beatas asquerosas!
En fin, esta fue la primera vez que intenté ver la catedral vienesa. La segunda, me encontraba yo con mi querida K. en Munich, en pleno interrail. Como Austria es cara de cojones, pernoctábamos en Alemania y hacíamos escapadas a Austria. Recorrimos Salzburgo, y me saqué mi espinita opusera. Además me compré un jersei monísimo en Mango outlet (cosas de la vida). Pero la noche previa a Viena, llamé a casa y mi hermano el zote me dijo que habían ingresado a mi hermana en un hospital con leucemia. Luego resultó ser diabetes, pero el miedo del cuerpo no me lo quitó ni Dior, así que conseguí dos billetes de vuelta a Spain, y a Viena que le den.

Este año lo consigo! A Dior pongo por testigo!

Siguiendo pal norte, una vez vista Viena, llegaré al nuevo hogar de Steriki, donde la pobre está un rato agobiada y no es pa menos. Los alemanes tendrán muchas cosas buenas, pero terracitas al sol para tomar cañas, me la juego a que no hay. Creo que ya va siendo hora de que me deje caer por allí: ni recuerdo los años que hace que no nos tomamos algo ella y yo, solas y sin prisas. A ver...¿desde 1º de carrera? Mira, ni me acuerdo, igual ella goce de mejor memoria que yo. Pero aunque a lo largo de estos años hemos conservado nuestra amistad a pesar de los avatares y la distancia, creo que nos tenemos que dar la oportunidad de re-descubrirnos. Ninguna somos la misma que en tiempos universitarios, (gracias a todo el Olimpo, yo seguiría siendo fan de las Babes in Toyland y me pintaría las uñas de negro). Ambas vivimos en la “movilidad”, que es una teoría mía que algún día expondré por aquí. Y como “móviles” que somos, no sólo no paramos de movernos por el mapa europeo, si no que no paramos de descubrir cosas, de meternos en fregaos, de flipar con la vida. Y tenemos mucho de lo que hablar, ¡eso es seguro!. Así que me iré pa su keli, y allí me pasaré hasta que sople el viento del Este, como Mary Poppins. Mi idea es llevármela a dar una vueltecita por ahí, ya veremos si se deja.

Con esto, espero haber finalizado Julio y estar en disposición mental de ir a encontrar a mon amour a su pueblo. Nos espera una larga conversación, tengo que cargarme de energías antes. Este hombre es un encanto, pero más difícil de entender que el demonio (dojo).

A todos estos planes se puede apuntar quién lo desee. Yo duermo en la furgo, ceno de camping gas, no suelo comer y lo único por lo que me gasto el dinero es por los cafés y las cañas (y en la compida del súper, claro). Huyo de las aglomeraciones humanas (excepto la catedral de Viena, que no me la imagino muy solitaria) y me gusta la naturaleza cuanto más asalvajá mejor. Si alguien consigue reunir unos días, que coja un transporte público y aparezca por alguna de las ciudades por las que voy a pasar. No está muy definida mi ruta, ya pondré un plano por aquí en cuanto me estudie el mapa de carreteras.
Yo recojo, paseo y devuelvo al transporte público.
Si quién viene se trae a la pareja, a dormir al cochino suelo, y que se busquen una tienda de campaña!

4 comentarios:

El baúl de la piquer dijo...

¿sabes quién es austríaco? El chico que te presenté el sábado, que tú dices que parece pirao y que ahora baila tango.
Si quieres quedamos con él para que te recomiende lugares de interés...jejejejejejejeje.
Yo quizá me apunte en alguna de las etapas del tour, aunque la cosa está jodidilla.

El baúl de Karina dijo...

El baúl de la Piquer?
jajajajjajjajajajajaj!!!!!

Oye, estoy de marujeo subido, igual no acudo al cine...
Te prometo que la semana que viene volveré a hacer vida social, que mi compi no estará y seré más libre!

yrrug dijo...

anda que la vida de funcionaria....

si por un asomo te da por pasar por holanda, ya sabes quien estara alli encantada de beberse unos 100 litros de cerveza en una sentada...

otra cosa, tengo un ex simpatiquisimo en Verona. Por si te pilla de paso...

La Loliqueens dijo...

Verona? Eso es lo de Romeo y Julieta? Pues si, dame su email por si aca...